La osteopatía trabaja en base a que todos los órganos y sistemas del cuerpo están íntimamente relacionados, de modo que el fallo de alguno de ellos afecta directamente al buen funcionamiento del resto; es una práctica, por tanto, holística.
La práctica osteopática revela que existe una intima relación entre la estructura y la función de todos los sistemas corporales de forma que actuando sobre la estructura podemos regular y equilibrar la función.
Partiendo de la base que el organismo tiende y encuentra su sanación actuando con su inteligencia interna orgánica, la osteopatía procura abrir, estimular y recomponer la vía para que esa sanación pueda realizarse.
¿En qué consiste la osteopatía?

La manipulación osteopática consiste en aplicar unas técnicas encaminadas a la disminución o eliminación del dolor, restaurar el buen funcionamiento del cuerpo consiguiendo la persona obtener nuevamente su salud.
Su aplicación requiere de una gran sensibilidad puesto que son manipulaciones en las que es necesario percibir la sutileza con la que se expresa el cuerpo en un estado mórbido.
El poder autocurativo del organismo, la unicidad cuerpo-mente-alma y la íntima relación forma-función son la base para la práctica osteopática; a través del MRP (Movimiento Respiratorio Primario) el osteópata descubre con sus manos el correcto funcionamiento del organismo comprobando con ellas el movimiento fascial que conecta todo el organismo y que sutilmente es captado en cada movimiento de “llenado y vaciado” del cerebro y médula espinal con el líquido cefaloraquídeo.
Anomalías en cualquiera de los sistemas o estructuras del organismo, por trauma o desequilibrio emocional, mental o corporal, afecta indefectiblemente a la homeostásis orgánica y por tanto al correcto funcionamiento del MRP, comprobándose estas anomalías mediante las “escuchas” de las fascias con las manos.
¿Para quién está indicada la osteopatía?
Indicada desde bebés hasta ancianos, la manipulación osteopática ofrece estupendos y duraderos resultados.
La osteopatía en sus vertientes: sacro-craneal, visceral y estructural, ofrecen al profesional unas herramientas de alto valor para que la persona receptora de ésta técnica encuentre un camino abierto hacia su salud.
Indicada a todas las personas, desde bebés hasta ancianos, la actuación sacro-craneal sume a la persona en una profunda pero consciente relajación inherente a la propia manipulación, muy suave, sencilla pero muy efectiva y en la que se consigue en el transcurso de varias sesiones (4 ó 6) estupendos y duraderos resultados, consiguiendo relajación, movilidad y equilibrio a todos los niveles, tanto mental, físico como espiritual.
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